
Me entregué a la lectura de este libro parte del verano y de este otoño y tenía pendiente hablar de él. En principio el libro me ha gustado, porque Cristina hace una muy buena recopilación de documentación sobre las mujeres que han cogido sus "mochilas" y han experimentado la sensación de viajar...
Me ha llevado desde
Egeria (la primera mujer viajera española, de la que se tiene conocimiento en el siglo IV, gallega ella), hasta
Jane Goodall en su investigación con los Chimpancés. He conocido a mujeres pirata como
Anne Bonny y
Mary Read, mujeres que surcaban los cielos como
Amelia Earhart (de quién se ha hecho una película y que actualmente está en carteleras).
Anita Delgado y sus danzas, reinas de áfrica como
Mary Kingsley, famosa etnologa....Y seguiría...
Leyendo este libro, me he visto viajando con todas las mujeres de las que me hablaba, y...si el tiempo me lo permitía, me zambullía en internet. Navegaba para conocer más acerca de las mujeres de las que me hablaba.
Viajar, es de las cosas que más me gusta hacer en la vida, pero al contrario de las muchas mujeres viajeras de las que habla Cristina...en mi caso...necesito volver a casa. Hace poco hablé con la dueña de una tetería que hay en la ciudad donde vivo...ella ahora se dedica a viajar y a hacer documentales por centro américa, y cansada, me dice..."es bonito y bello viajar. Sentir que te desprendes de todo...y que la mayoría de tus pertenencias caben en una maleta...pero necesito volver a casa. Quedarme unos días tranquila, y sentirme en un hogar".
En el libro Cristina, se contradice bastante (y aquí entro en la parte más crítica del libro). Ella habla de las mujeres viajeras, pero si han hecho un viaje con ciertas comodidades o se quejan de lo duro que es viajar en camello durante muchas horas, entonces...no son verdaderas viajeras. O si se quieren llevar sus costumbres británicas (porque es de quienes más habla) pues...por qué no se quedan en casa?? (se pregunta ella).
Pienso que las personas tienen derecho a viajar, y a hacer el viaje como les plazca. Gracias a los diarios de muchas mujeres hemos descubierto que quizá la vida en África o en otros países no es tan fácil. Que es duro montar en camello, etc...

A mí me gustó leer en un libro de
Virginia Woolf como nos veía a los españoles en aquella época y en aquellos rincones del mundo. ¿No es cierto que de algún modo ser viajera, no sólo es viajar, sino dejar algo de uno mismo en el trayecto? Al menos eso es lo que siento cuando viajo. Y aunque el placer del viaje sustituya todos los desencuentros o infortunios que me toque vivir, desde luego, hablaré de lo dura que ha sido la ruta, de las difícultades, etc...
Hubo momentos, cuando leía acerca de las mujeres victorianas, que me entraron ganas de dejar abandonado el libro. Admira mucho a las mujeres que se visten de hombre o que incluso en su aspecto, suelen ser confundidas por varones. Ah!! Y era imprescindible tener una vida agitada sentimentalmente. Deja claro que
Ida Pfeiffer (mujer a la que admiro profundamente) dice que deja constancia de su prepotencia en sus experiencias de viaje. Ide Pfeiffer fue una mujer que se marchó sóla con poco dinero y que demostró que se puede viajar con poco. Dicen que fue la primer "mochilera". Recorrió el mundo en tres ocasiones. Y emprendió sus viajes, porque era lo que más le gustaba hacer en la vida. Estuvo casada y tuvo siete hijos... Yo he leido uno de sus libros, y no veo la prepotencia de la que me habla Cristina.
En definitiva, el libro no esta mal por el trabajo documental que tiene, pero...la forma en que la autora abarca el tema, las opiniones personales, etc...dejan mucho que desear, desde mi humilde opinión.